The Oncology Institute of Hope and Innovation

Stay current with our news and announcements and subscribe to our e-newsletter
"The Voice of Hope."


How did you hear about the website?

Search Engine
Radio
Internet Ad
Newspaper or magazine ad
Magazine Article
From a friend
From a Doctor / Health Care Professional
Other
 

Preguntas Comunes

¿Cómo trabaja el tratamiento de quimioterapia del cáncer?

Las drogas de la quimioterapia matan dividiendo rápidamente células en una variedad de maneras según cómo el cáncer crezca, los tipos de células que afecta, y la etapa que lo ha alcanzado. Algunas drogas trabajan dañando ADN de las células. Otros previenen células de dividir. Todavía otros interrumpen metabolismo de célula u otras funciones.

¿Qué clase de quimioterapia voy a tener?

Su tratamiento de la quimioterapia será decidido basado en numerosas consideraciones, incluyendo:

  • Su diagnóstico
  • La etapa de su cáncer
  • La conducta esperado del cáncer
  • Donde el cáncer originó
  • Su edad
  • Otros problemas médicos que usted puede tener
  • Efectos secundario potenciales

¿Cómo es suministrada la quimioterapia?

La quimioterapia puede ser suministrada de varias maneras, de una píldora o una línea de IV a una inyección en una vena o directamente en el líquido espinal. Algunas de las clases de quimioterapia son suministradas en una facilidad de hospital o de paciente externo, mientras otros pueden ser dados en casa. Para pacientes que experimentan tratamiento de IV, su médico puede recomendar implantando un dispositivo venoso de acceso (VAD) para hacerlo más fácil para el paciente y el médico pueda suministrar la medicina en cada cita.

¿Con qué frecuencia tendré tratamientos de quimioterapia?

Un proceso de quimioterapia comprende generalmente varios ciclos de tratamiento y descanso. Su horario específico dependerá del tipo de cáncer y la combinación de la droga que vaya a ser utilizada. Una sesión individual del tratamiento puede tomar unos minutos o algunas horas. El ciclo del tratamiento puede durar dondequiera de un día a un mes o más, con tratamientos dados diarios o semanales. Hay generalmente cuatro a seis ciclos del tratamiento.

¿Por qué surgen los efectos secundarios, y cómo pueden afectar el tratamiento?

Los efectos secundarios surgen porque las drogas de la quimioterapia no pueden diferenciar entre células de cáncer y células sanas por la rapidez con que son divididas. Las drogas a menudo atacan tejidos u órganos normales, causando inconvenientes, molestia e incluso la muerte. Los efectos secundarios pueden ser temporaless o crónicos, leves o mortales. Si los efectos secundarios impiden el suministro de la quimioterapia ese día con la dosis apropiada, ellos pueden reducir la eficacia del tratamiento.

¿Qué efectos secundarios debo esperar?

Los efectos secundarios más comunes de la quimioterapia son conteos bajos de sangre (anemia), náusea, vomito, la pérdida de cabello y la fatiga. El conteo bajo de glóbulos blancos (neutropenia) es uno de los efectos secundarios más graves potencialmente de la quimioterapia. Puede causar interrupciones severas de infecciones o tratamiento.

Su médico discutirá con usted los efectos secundarios que usted quizás espere en el curso particular de su quimioterapia.

¿Me sentiré yo enfermo?

La mayoría de los pacientes experimentan algún grado de náusea y vomito después de un tratamiento de quimioterapia. Medicinas la Contra-náusea o Contra-emético durante o después de una sesión de tratamiento podría ayudar.

¿Perderé yo el pelo?

Muchas drogas de la quimioterapia causan pérdida de cabello temporalmente. Dependiendo del tipo y la dosis de la droga, esto puede ser desde un ligero adelgazamiento para completar la calvicie pero también puede afectar las cejas, las pestañas, axilas, las piernas y zona púbica. La pérdida de cabello empieza típicamente en cerca de dos a tres semanas después del comienzo del tratamiento y es revérsible en cerca de dos a tres semanas después tratamiento a terminado. Vuelve a crecer el pelo que puede ser de diferente color o textura que antes.

Muchos pacientes se preparan para la pérdida de cabello cortando el pelo, comprando una peluca, o tratan sombreros y bufandas antes de los comienzos de tratamiento. El seguro puede cubrir el costo de una peluca. Durante la quimioterapia, los pacientes deben proteger la cabellera con bloqueador solar. Cuando el pelo comienza a crecer de nuevo, es importante evitar los productos químicos fuertes, como lejía o colorantes.

¿Qué pruebas serán efectuadas?

Las pruebas específicas que usted necesita serán determinadas por su médico. En general, los análisis de sangre son hechos en el día de tratamiento o hasta una semana antes. Estos incluyen a un conteo completo de sangre (CBC), perfil de química y marcadores necesarios de cáncer. El CBC es repetido uno a dos semanas después de tratamiento.

La vigilancia de el CBC es importante porque las drogas de la quimioterapia a menudo atacan glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas desde que estas células se dividen rápidamente como las células del cáncer. El seguimiento de las celulas rojas (RBC), celulas blancas (WBC), o las plaquetas (PLT), los recuentos le ayudaran al médico a evaluar el grado de tóxicos de la quimioterapia hay en su cuerpo, estimando el riesgo de complicaciones, y el plan de su tratamiento en el futuro.

Los síntomas de la reduccion en el conteo sanguíneo deberá ser reportada a su médico inmediatamente. Estos incluyen:

  • La temperatura de más de 100.5º F
  • Congestión o un resfriado
  • Sarpullido o ampollas
  • Formacion de moretones con facilidad en la piel
  • Signos de sangrado
  • Heridas infectadas
  • Picazón o ardor en el área genital
  • La debilidad, la fatiga, o la falta de aliento

¿Que otros tratamientos podria yo recibir?

La quimioterapia puede ser combinada con radioterapia, la cirugía, terapia dirigida, procedimientos complementarios o de otras modalidades de tratamiento. Es recomendado con frecuencia para reducir el tamaño de un tumor antes de operar en el (en la "quimioterapia de neoadjuvante"), o para garantizar que todas las células de cáncer hayan sido erradicadas después de una cirugía (la "quimioterapia adyuvante").

¿Cuales son los factores estimulantes de colonias?

Los tratamientos de cáncer pueden afectar su sistema inmunológico. Esto es porque la quimioterapia, que ataca y destruye celulas cancerosas de rápido crecimiento, también mata células sanas. Los glóbulos blancos (WBCs), que estan hechas dentro de la médula ósea, son responsables de combatir infecciones, mediante el inicio de una respuesta inmunitaria. Porque ellas también son de rápido crecimiento, por lo que las CMB (celulas blancas)  también puede verse afectadas por la quimioterapia.

Si el número de CMB (celulas blancas) falla a niveles bajos, la probabilidad de contraer una infección aumenta. Nosotros prescribimos una forma sintética de un factor estimulante de colonias (CSF) para ayudar su cuerpo a producir más glóbulos blancos, que a su vez puede ayudar a su sistema inmunitario a recuperarse. Un examen del LCR es un tipo de proteína, conocidas como factores de crecimiento que estimula su médula ósea para aumentar el número y la función de su CMB. Esto afecta a aspectos importantes de su sistema inmunológico que puede mejorar su recuperación. Su médico o enfermera practicante, determinarán cuando debe comenzar y detener el tratamiento. En general se administra como una inyección subcutánea a la parte grasa de brazo.

Algunos pacientes pueden experimentar efectos secundarios, la mayoría de los cuales son de leve a moderada. Algunos efectos secundarios comunes incluyen dolor de huesos, leve elevación de temperatura (generalmente menos de 100.5 F) por un periodo corto de tiempo después de la inyección; además de hinchazón, enrojecimiento y/o molestias en el lugar de la inyección. Estos son normales y puede reducirse con el tiempo mientras que su cuerpo se acostumbra al medicamento.

Los efectos secundarios pueden reducirse mediante la adopción de Tylenol/Motrin y Benadryl media hora a una hora antes de la inyección, a continuación, aplicar hielo en el sitio un minuto antes de la inyección. Evite frotarse la piel antes o después de la inyección. También se puede aplicar hielo después de la inyección.

Algunos efectos secundarios graves, pero raramente estos síntomas pueden ocurrir. Llame a su médico inmediatamente si usted tiene los siguientes efectos secundarios:

Los signos de infección, que pueden incluir escalofríos, dolor de garganta, congestión, la inflamación (calor o enrojecimiento) de un zona del cuerpo, o el desarrollo de una fiebre, especialmente si la fiebre es más que 100.5 F° y sigue más de 24 Horas.

Tiene dificultad para respirar o experimenta dificultad al hablar, desmayos erupción cutánea, urticaria, o siente que esta teniendo una reacción alérgica de cualquier tipo.

Repentino aumento de peso u otros signos de la acumulación de líquido, tales como hinchazón de piernas o pies y falta de aliento.

Dolor de pecho, molestias en el pecho, o un pulso rápido o irregular.

Desarrolle cualquier otro síntoma inesperado, o efectos secundarios inusuales.

 

¿Cuál es el pronóstico?

Las personas que enfrentan el cáncer están naturalmente preocupados por lo que depara el futuro. Un pronóstico da una idea de la posible evolución y el resultado de una enfermedad, es decir, la posibilidad de que un paciente va a recuperar o tener una recidiva (reaparición del cáncer).
 
¿Qué factores afectan el pronóstico de un paciente?

Muchos factores afectan el pronóstico de una persona. Algunos de los más importantes son el tipo y la ubicación del cáncer, la etapa de la enfermedad (en la medida en que el cáncer ha hecho metástasis o propagación), y su grado (la anormalidad de las células cancerosas y la rapidez con que el cáncer es probable en crecer y diseminarse). Además, para los cánceres hematológicos (cánceres de la médula ósea o blodd), tales como leucemias y linfomas, la presencia de anormalidades cromosómicas y anomalías en el recuento del paciente sanguíneo completo (CBC) puede afectar el pronóstico de una persona. Otros factores que también pueden afectar el pronóstico son la edad de la persona, la salud general, y la respuesta al tratamiento.

¿Cómo pueden las estadísticas contribuir a predecir el pronóstico de un paciente?

Cuando los médicos discuten el pronóstico de una persona, considerando cuidadosamente todos los factores que podrían afectar a la enfermedad de esa persona y el tratamiento y luego tratar de predecir lo que podría suceder. El médico basa el pronóstico en lo que los investigadores han acumulado información de muchos años de cientos o incluso miles de personas con cáncer.

Cuando sea posible, el médico utiliza las estadísticas basadas en grupos de personas cuyas situaciones son más similares a la de un paciente individual. Existen varios tipos de estadísticas que podrían ser utilizadas para discutir el pronóstico. Algunas estadísticas de uso se describen a continuación:

          La tasa de supervivencia indican el porcentaje de personas con cierto tipo y etapa del cáncer que sobreviven por un período específico de tiempo después de su diagnóstico. Por ejemplo, el 55 de cada 100 personas con un cierto tipo de cáncer va a vivir por lo menos 5 años, y los otros 45 de la gente no. Las estadísticas de supervivencia pueden más categorizar a las personas que mueren por causa del cancer debido a que algunos se mueren de causas no relacionadas. Por ejemplo, de las 45 personas mencionadas anteriormente, de 35 años pueden morir de su cáncer y 10 pueden morir por otras causas. 

           La tasa de supervivencia a 5 años indica el porcentaje de personas que están vivos cinco años después de su diagnóstico de cáncer, si tienen pocos o ningún signo o síntoma de cáncer, están libres de la enfermedad, o está recibiendo tratamiento. las tasas de supervivencia a cinco años se utilizan como una manera estándar de discutir el pronóstico, así como una forma de comparar el valor de un tratamiento con otro. Esto no significa que un paciente puede esperar vivir por sólo cinco años después del tratamiento o que no hay cura para el cáncer. 

         Las tasas de supervivencia libre de enfermedad o libre de reincidencia representan cuánto tiempo sobrevive libres de la enfermedad, en lugar de hasta la muerte. 

Debido a que las tasas de supervivencia se basan en grupos grandes de personas, no pueden utilizarse para predecir lo que sucederá con un paciente en particular. No hay dos pacientes iguales, y el tratamiento y la respuesta al tratamiento varía mucho.

El médico puede hablar de un pronóstico favorable si el cáncer es probable que responda bien al tratamiento. El pronóstico puede ser desfavorable si el cáncer es probable que sea difícil de controlar. Es importante tener en cuenta, sin embargo, que el pronóstico es sólo una predicción. Una vez más, los médicos no puede estar absolutamente seguro sobre el resultado de un paciente en particular.

¿Es útil conocer el pronóstico?

Los pacientes con cáncer y sus seres queridos se enfrentan a muchas incógnitas. Entendiendo el cáncer y qué esperar puede ayudar a los pacientes y su tratamiento a agregar planes con sus seres queridos, piense en los cambios de estilo de vida, y de tomar decisiones sobre su calidad de vida y las finanzas. Muchas personas con cáncer quieren saber su pronóstico. Les resulta más fácil sobrellevarlo cuando saben sobre las estadísticas. Pueden preguntarle a su médico o buscar estadísticas tales como las tasas de supervivencia por su cuenta. Otras personas encuentran la información estadística confusa y aterradora, y piensan que es demasiado impersonal para ser de utilidad para ellos.

El médico que está más familiarizado con la situación de un paciente está en la mejor posición para discutir el pronóstico y para explicar lo que las estadísticas pueden significar para esa persona. Al mismo tiempo, es importante entender que incluso el doctor no puede decir exactamente qué esperar. De hecho, el pronóstico de una persona puede cambiar si el cáncer progresa, o si el tratamiento es exitoso.

Buscar información sobre el pronóstico es una decisión personal. Depende de cada paciente para decidir la cantidad de información que quiere y cómo tratar con él.

¿Cuál es el pronóstico si el paciente decide no tener tratamiento?

Porque la situación de cada persona es diferente, esta pregunta puede ser difícil de contestar. estadísticas de pronósticos a menudo provienen de los estudios que comparan tratamientos nuevos con los mejores tratamientos disponibles, no "sin tratamiento". Por lo tanto, no siempre es fácil para los médicos para estimar con precisión el pronóstico para los pacientes que deciden no hacerse ningún tratamiento. Sin embargo, como se mencionó anteriormente, el médico que está más familiarizado con la situación de un paciente está en la mejor posición para discutir el pronóstico, teniendo en cuenta las características individuales del paciente que pueden afectar a la situación general.

Hay muchas razones por lo que algunos pacientes deciden no recibir tratamiento. Una razón puede ser la preocupación sobre los efectos secundarios relacionados con el tratamiento. Los pacientes deben discutir esta preocupación con su médico. Muchos medicamentos están disponibles para prevenir o controlar los efectos secundarios causados ​​por tratamientos contra el cáncer. Otra razón podría ser que algunos pacientes que deciden no recibir tratamiento es que su tipo de cáncer no tienen un buen pronóstico, incluso cuando son tratados. En estos casos, los pacientes pueden querer explorar los ensayos clínicos (estudios de investigación). Un ensayo clínico puede ofrecerle acceso a nuevos medicamentos que pueden ser más prometedores que los tratamientos estándar disponibles.

Obesidad y cáncer: preguntas y respuestas

¿Qué es la obesidad?

Las personas obesas tienen una proporción anormalmente elevada y nociva de grasa en el cuerpo. Para medir la obesidad, los investigadores usan ordinariamente una fórmula que se basa en el peso y la estatura, lo cual se conoce como índice de masa corporal (IMC). El índice de masa corporal es la relación de peso (en kilogramos) a estatura (en metros) al cuadrado. El índice de masa corporal proporciona una medida más exacta de obesidad o de exceso de peso que el peso solo.

Las pautas establecidas por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) ponen a los adultos de 20 años y más en una de las cuatro categorías basándose en su índice de masa corporal (1):

menor que 18,5 Peso bajo
mayor que 30 Obesidad

Las tablas siguientes (ya sea en kilos y centímetros o libras y pies) pueden usarse para determinar la categoría del índice de masa corporal. (Encuentre la altura y siga sobre el mismo renglón hasta llegar al peso correspondiente).

  1. Comparados con la gente de la categoría de peso normal, quienes tienen exceso de peso o son obesos tienen un riesgo mayor de muchas enfermedades, incluyendo diabetes, presión arterial alta, enfermedades cardiovasculares, ataque cerebral y algunos cánceres. La obesidad reduce la expectativa de vida.

  2.  ¿Qué tan comunes son el exceso de peso o la obesidad?

    Los resultados de la Encuesta Nacional de 1999 a 2000 de Análsis de Nutrición y Salud, 1999–2000 National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES), indican que aproximadamente un 64 por ciento de adultos de los Estados Unidos tienen exceso de peso o son obesos. Esto representa un aumento de 8 puntos de porcentaje comparados con los cálculos de una encuesta anterior (NHANES III 1988–1994).

    Casi una tercera parte de todos los adultos están clasificados ahora como obesos. Esto refleja un aumento de 7,6 puntos de porcentaje desde 1994. Los datos indican que 31 por ciento de los adultos de 20 años y más, casi 59 millones de personas, tienen un índice de masa corporal de 30 o más, comparados con 23 por ciento en 1994.

    Además, el porcentaje de niños con exceso de peso sigue aumentando. Entre niños y adolescentes de 6 a 19 años, 15 por ciento (casi 9 millones) tienen exceso de peso de acuerdo a los datos de 1999–2000, o tres veces la proporción de 1980.

  3.  ¿Qué causa obesidad?

    Los expertos han concluido que las causas principales de la obesidad son el estilo de vida sedentario y el consumo excesivo de alimentos ricos en calorías:

    • Estilo de vida sedentario —Los investigadores han encontrado una fuerte correlación entre la falta de actividad física y la obesidad.

    • Dieta —Una dieta rica en calorías o grasas parece ser un factor importante de obesidad.

  4.  ¿Qué han aprendido los científicos acerca de la relación entre la obesidad y el cáncer?

    En 2001, los expertos concluyeron que los cánceres de colon, seno (posmenopáusico), endometrio (el revestimiento del útero), riñón y esófago están relacionados con la obesidad. Algunos estudios han también indicado que existen enlaces entre la obesidad y los cánceres de vesícula biliar, ovarios y páncreas.

    La obesidad y la inactividad física pueden ser responsables de un 25 a un 30 por ciento de varios cánceres principales: colon, seno (posmenopáusico), endometrio, riñón y cáncer de esófago.

    Evitar subir de peso puede reducir el riesgo de muchos cánceres. Los expertos recomiendan que uno establezca la costumbre de comer sanamente y de tener actividad física cuando se es joven para evitar el exceso de peso y la obesidad. A quienes ya tienen exceso de peso o son obesos se les recomienda que eviten subir más de peso y que bajen de peso por medio de una dieta baja en calorías y de ejercicio. Aun bajar de peso sólo un 5 o 10 por ciento del peso total puede proporcionar beneficios para la salud.

  5. ¿Cuántas personas padecen de cáncer por exceso de peso o por ser obesas? ¿Cuántas mueren?

    En 2002, se calculó que cerca de 41.000 nuevos casos de cáncer en los Estados Unidos se debieron a la obesidad. Esto quiere decir que cerca de 3,2 por ciento de todos los casos nuevos de cáncer estaban relacionados con la obesidad.

    Un informe reciente calculó que, en los Estados Unidos, 14 por ciento de las muertes por cáncer en hombres y 20 por ciento de las muertes en mujeres se debieron al exceso de peso y a la obesidad.

  6.  ¿Aumenta la obesidad el riesgo de cáncer de seno?

    El efecto de la obesidad sobre el riesgo de cáncer de seno depende del estado menopáusico de la mujer. Antes de la menopausia, las mujeres obesas tienen un riesgo menor de padecer cáncer de seno que las mujeres de peso saludable. Sin embargo, después de la menopausia, las mujeres obesas tienen 1,5 veces el riesgo de mujeres de peso saludable.

    Las mujeres obesas tienen también un riesgo mayor de morir por cáncer de seno después de la menopausia comparadas con mujeres delgadas. Los científicos calculan que cerca de 11.000 a 18.000 muertes por año por cáncer de seno en mujeres estadounidenses mayores de 50 años podrían evitarse si las mujeres pudieran mantener un IMC abajo de 25 durante toda su vida adulta.

    La obesidad parece aumentar el riesgo de cáncer de seno sólo entre mujeres posmenopáusicas que no usan hormonas para la menopausia. De las mujeres que usan hormonas para la menopausia, no existe una diferencia importante en el riesgo de cáncer de seno entre las mujeres obesas y las de peso saludable.

    Tanto el riesgo mayor de padecer cáncer de seno como morir por él después de la menopausia se cree que se deben a los niveles más altos de estrógeno en las mujeres obesas. Antes de la menopausia, los ovarios son la fuente principal de estrógeno. Sin embargo, el estrógeno se produce también en tejido graso y, después de la menopausia, cuando los ovarios dejan de producir hormonas, el tejido graso pasa a ser la fuente más importante de estrógeno. Los niveles de estrógeno en mujeres posmenopáusicas son 50 a 100 por ciento más elevados entre mujeres pesadas que entre mujeres delgadas. Los tejidos sensibles al estrógeno están expuestos por lo tanto a más estímulo de estrógeno en mujeres pesadas, lo que lleva a un crecimiento más rápido de tumores de seno que responden al estrógeno.

    Otro factor relacionado con tasas de mortalidad más elevadas por cáncer de seno en mujeres obesas es que el cáncer de seno es más posible que se detecte en una etapa más tardía en mujeres obesas que en mujeres delgadas. Esto es porque la detección de un tumor de seno es más difícil en mujeres obesas que en mujeres delgadas.

    Los estudios de obesidad y cáncer de seno en mujeres de minorías en Estados Unidos han sido limitados. Existe alguna evidencia que, entre mujeres afroamericanas, el riesgo relacionado con la obesidad puede estar ausente o ser menor que el de otras poblaciones. Sin embargo, un informe reciente indicó que las mujeres afroamericanas con un IMC elevado tienen más probabilidad de estar en una etapa avanzada de cáncer de seno al momento del diagnóstico. Otro informe indicó que mujeres blancas hispanas obesas tenían una probabilidad dos veces mayor de padecer cáncer de seno que las mujeres hispanas no obesas, pero los investigadores no detectaron una diferencia en el riesgo de mujeres hispanas obesas antes y después de la menopausia.

    Se ha encontrado que subir de peso durante la vida adulta es el indicador más consistente y más fuerte de riesgo de cáncer de seno en estudios en los que se ha examinado.

    La distribución de la grasa en el cuerpo puede afectar también el riesgo de cáncer de seno. Las mujeres que tienen una gran cantidad de grasa en el abdomen tienen un riesgo mayor de cáncer de seno que aquéllas cuya grasa está distribuida sobre las caderas, las nalgas y las extremidades inferiores. Los resultados de estudios sobre el efecto de grasa abdominal son menos consistentes que los estudios sobre el aumento de peso o sobre el IMC.

  7. ¿Aumenta la obesidad el riesgo de cáncer de útero?

    La obesidad ha sido relacionada consistentemente con el cáncer de útero (de endometrio). Las mujeres obesas tienen de dos a cuatro veces mayor riesgo de padecer la enfermedad que las mujeres de un peso saludable, sin importar el estado de menopausia. También se ha demostrado un riesgo mayor entre mujeres con exceso de peso (28, 30). Se ha calculado que la obesidad es responsable de cerca de 40 por ciento de los casos de cáncer de endometrio en sociedades opulentas.

    No es claro por qué la obesidad es un factor de riesgo de cáncer de endometrio; sin embargo, se ha sugerido que la exposición durante toda la vida a las hormonas y los niveles elevados de estrógeno e insulina en mujeres obesas pueden ser factores contribuyentes.

  8. ¿Aumenta la obesidad el riesgo de cáncer de colon?

    El cáncer de colon ocurre con más frecuencia en gente obesa que en gente con peso saludable. Se ha reportado consistentemente un riesgo mayor de cáncer de colon en hombres con índices de masa corporal elevados. La relación entre el IMC y el riesgo en mujeres, sin embargo, se ha encontrado que es más débil o que no existe.

    Al contrario del cáncer de seno y de endometrio, el estrógeno parece ser protector para cáncer de colon en mujeres en general. Sin embargo, la obesidad y el estado de estrógeno también interactúan en su influencia sobre el riesgo de cáncer de colon. Las mujeres con un alto índice de masa corporal que son premenopáusicas o posmenopáusicas y que toman estrógenos tienen un riesgo mayor de cáncer de colon semejante al que se ve en hombres con un alto índice de masa corporal. Por el contrario, mujeres con un alto IMC que han pasado por la menopausia y que no toman estrógenos no tienen un riesgo mayor de cáncer de colon.

    Existe alguna evidencia de que la obesidad abdominal puede ser más importante en el riesgo de cáncer de colon. En hombres, un índice de masa corporal tiende a estar relacionado con grasa en el abdomen. En mujeres, es más probable que la grasa esté distribuida en las caderas, muslos y nalgas. De esta manera, dos medidas de grasa abdominal: relación de cintura a cadera o circunferencia de la cintura, pueden ser mejores indicadores de riesgo de cáncer de colon. Sin embargo, pocos estudios han comparado hasta ahora las relaciones cintura a cadera con el riesgo de cáncer de colon en mujeres. Un estudio que sí encontró un riesgo mayor de cáncer de colon entre mujeres con proporciones de cintura a cadera encontró que la relación estaba presente sólo entre mujeres inactivas, sugiriendo que altos niveles de actividad física pueden contrarrestar los efectos de mayor grasa abdominal.

    Se han propuesto algunos mecanismos para el efecto adverso de la obesidad en el riesgo de cáncer de colon. Una de las principales hipótesis es que los niveles elevados de insulina o de los factores de crecimiento relacionados con la insulina en la gente obesa podrían promover el desarrollo de tumores.

  9. ¿Aumenta la obesidad el riesgo de cáncer de riñón?

    Estudios han encontrado con consistencia un enlace entre un tipo de cáncer de riñón (carcinoma de células renales) y la obesidad en mujeres; habiendo algunos estudios encontrado que el riesgo entre mujeres obesas es dos a cuatro veces mayor que el riesgo de mujeres con peso saludable.

    Los resultados de estudios que incluyen a hombres han sido más variables, yendo desde una relación semejante a la que se ve en mujeres, a una relación débil, o a ninguna relación. Un meta-análisis, (en donde varios estudios se combinan en un informe único) el cual encontró una relación igual de riesgo entre hombres y mujeres, calculó que el riesgo de cáncer de riñón es 36 por ciento más alto en una persona con exceso de peso y 84 por ciento más alto en una persona obesa comparadas con personas de peso saludable.

    Los mecanismos por los que la obesidad puede aumentar el riesgo de cáncer de células renales no se entienden bien. Una mayor exposición a los esteroides sexuales, estrógeno y andrógeno, es un mecanismo posible.

  10. ¿Aumenta la obesidad el riesgo de cáncer de esófago o de estómago?

    Los individuos con exceso de peso y obesos tienen dos veces más probabilidad que las personas con peso saludable de padecer un tipo de cáncer de esófago llamado adenocarcinoma de esófago. Se ha encontrado un aumento menor en el riesgo de cáncer del cardias gástrico, un tipo de cáncer de estómago que empieza en el área del estómago próxima al esófago. La mayoría de los estudios no han observado aumentos en el riesgo con obesidad en otro tipo de cáncer de esófago: cáncer de células escamosas. Un riesgo mayor de adenocarcinoma de esófago también se ha relacionado con un aumento de peso, fumar, y tener menos de 59 años de edad.

    Los mecanismos por los que la obesidad aumenta el riesgo de adenocarcinoma de esófago y del cardias gástrico no se entienden bien. Uno de los mecanismos principales que se proponen ha sido que los aumentos del reflujo gástrico debido a la obesidad pueden aumentar el riesgo. Sin embargo, en los pocos estudios que han examinado este asunto, el riesgo relacionado con el IMC era semejante para quienes tenían reflujo gástrico o no.

  11. ¿Aumenta la obesidad el riesgo de cáncer de próstata?

    De más de 35 estudios sobre el riesgo de cáncer de próstata, la mayoría concluyen que no hay una relación con la obesidad. Algunos reportan que los hombres obesos tienen un riesgo mayor que los hombres de peso saludable, particularmente para tumores más agresivos. Un estudio encontró un mayor riesgo entre hombres con proporciones elevadas de cintura a caderas, lo cual sugiere que la grasa abdominal podría ser una medida más apropiada de tamaño del cuerpo en relación con el cáncer de próstata.

    Los estudios que examinan el IMC y la mortalidad por cáncer de próstata han tenido resultados conflictivos.

    A pesar de la falta de relación entre la obesidad y la incidencia de cáncer de próstata, algunos estudios han examinado factores biológicos potenciales que están relacionados con la obesidad, como los factores de crecimiento relacionados con la insulina, leptina y otras hormonas. Los resultados de estos estudios son inconsistentes pero, generalmente, el riesgo se ha relacionado a hombres con niveles más altos de leptina (67), insulina (68), y IGF–1 (factor-1 de crecimiento como la insulina) (69).

  12. ¿Existe alguna evidencia de que la obesidad está relacionada con el cáncer de vesícula biliar, de ovarios o de páncreas?

    Se ha encontrado un riesgo mayor de cáncer de vesícula biliar relacionado con la obesidad, especialmente entre mujeres. Esto puede deberse a la frecuencia más alta de cálculos en la vesícula en individuos obesos, ya que los cálculos son considerados como un factor fuerte de riesgo de cáncer de vesícula biliar. Sin embargo, no existe suficiente evidencia para sacar conclusiones firmes.

    No es claro si la obesidad afecta el riesgo de cáncer de ovarios. Algunos estudios reportan un riesgo mayor entre mujeres obesas, mientras que otros no han encontrado una relación. Un informe reciente encontró un riesgo mayor en mujeres que tenían exceso de peso o eran obesas en la adolescencia o de adultas jóvenes; no se encontró un riesgo mayor en mujeres obesas de más edad.

    Estudios que evalúan la relación entre la obesidad y el cáncer de páncreas han sido inconsistentes. Un estudio reciente encontró que la obesidad aumenta el riesgo de cáncer de páncreas sólo en aquellos que no son activos físicamente. Un meta-análisis reciente reportó que la gente obesa tiene un riesgo 19 por ciento mayor de cáncer de páncreas que quienes tienen un IMC saludable. Los resultados, sin embargo, no fueron conclusivos.

  13.  ¿Disminuye el riesgo de cáncer si se evita subir de peso?

    La forma más conclusiva de probar si al evitar subir de peso disminuirá el riesgo de cáncer es mediante un estudio clínico controlado. En la actualidad, no ha habido estudios clínicos controlados sobre el efecto en el cáncer relacionado con evitar subir de peso. Sin embargo, muchos estudios de observación han indicado que evitando subir de peso disminuye el riesgo de cánceres de colon, de seno (después de la menopausia), endometrio, riñón y de esófago. Existe evidencia limitada para cánceres de tiroides, y no hay evidencia substancial para todos los otros cánceres.

  14. ¿Disminuye el riesgo de cáncer si se baja de peso?

    No existe suficiente evidencia de que bajar intencionalmente de peso afectará el riesgo de cáncer para ningún tipo de cáncer. Un número muy limitado de estudios de observación han examinado el efecto de bajar de peso, y unos pocos encontraron un riesgo menor de cáncer de seno en mujeres que han bajado de peso. Sin embargo, la mayoría de estos estudios no han podido evaluar si el bajar de peso fue intencional o estaba relacionado con otros problemas de salud.

    Un estudio reciente que examinó el efecto de bajar de peso intencionalmente encontró que las mujeres que experimentaron bajar de peso intencionalmente de 20 a más libras y que no tenían exceso de peso al presente tenían tasas de cáncer al nivel de mujeres sanas que nunca bajaron de peso. Sin embargo, episodios de pérdida de peso no intencionales no estuvieron relacionados con un menor riesgo de cáncer.

  15.  ¿Disminuye el riesgo de cáncer la actividad física regular?

    No ha habido estudios clínicos controlados sobre el efecto de la actividad física regular en el riesgo de padecer cáncer. Sin embargo, estudios de observación han examinado la posible relación entre la actividad física y un riesgo menor de padecer cáncer de colon o de seno:

    • Cáncer de colon: En 2002, una revisión mayor de estudios de observación encontró que la actividad física redujo el riesgo de cáncer de colon en un 50 por ciento. Esta reducción ocurrió aun con niveles moderados de actividad física. Por ejemplo, un estudio indicó que aun ejercicio moderado, como caminar vigorosamente 3 o 4 horas a la semana, puede hacer disminuir el riesgo de cáncer de colon.

      Un número limitado de estudios han examinado el efecto de la actividad física en el riesgo de cáncer de colon tanto para gente delgada como para gente obesa. La mayoría de estos estudios han encontrado un efecto protector de la actividad física a través de todos los niveles de IMC.

    • Cáncer de seno: El tipo de relación entre la actividad física y el riesgo de cáncer de seno es algo diferente. La mayoría de los estudios sobre el cáncer de seno se han enfocado en las mujeres posmenopáusicas. Un estudio reciente de la Iniciativa para la Salud de la Mujer, Women's Health Initiative, encontró que la actividad física entre mujeres posmenopáusicas a un nivel de caminar cerca de 30 minutos al día estaba relacionado con una reducción de un 20 por ciento en el riesgo de cáncer de seno. Sin embargo, esta reducción en el riesgo era mayor entre mujeres que tenían un peso normal. Para estas mujeres, la actividad física estaba relacionada con un 37 por ciento de disminución en el riesgo. El efecto protector de la actividad física no se encontró entre mujeres obesas o con exceso de peso.

 



1184 N. Euclid St.
Anaheim
CA 92801

Tel. 714.399.0620
Fax 714.399.0621
530 W. Badillo St.
Suite D
Covina, CA 91722

Tel. 626.283.5183
Fax 626.214.9749
11480 Brookshire Ave.
Suite 309
Downey, CA 90241

Tel. 562.869.1201
Fax 562.869.1281
1510 S. Central Ave.
Suite 240
Glendale, CA 91204

Tel. 818.334.5425
Fax 818.334.5427
3300 E. South St.
Suite 304
Long Beach, CA 90805

Tel. 562.232.0550
Fax 562.232.0560
1700 E. Cesar Chavez Ave.
Suite 3750
Los Angeles, CA 90033

Tel. 323.284.4077
Fax 323.859.9085
3628 E. Imperial Hwy.
Suite 100
Lynwood, CA 90262

Tel. 310.667.4000
Fax 310.667.4010
101 E. Beverly Blvd.
Suite 200
Montebello, CA 90640

Tel. 323.278.4400
Fax 323.278.4401
1970 Old Tustin Ave.
Suite A
Santa Ana, CA 92705

Tel. 714.542.0102
Fax 714.479.0709
4305 Torrance Blvd.
Suite 109
Torrance, CA 90503

Tel. 310.935.4525
Fax 310.755.6317
8135 S. Painter Ave.
Suite 103
Whittier, CA 90602

Tel. 562.698.6888
Fax 562.698.5255