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Cáncer de linfoma y mieloma múltiple

Linfoma y mieloma múltiple

El mieloma múltiple (MM) y el linfoma son cánceres que se originan en las células sanguíneas. El linfoma se origina en los linfocitos, unos glóbulos blancos. El mieloma múltiple se origina en las células plasmáticas, un tipo de glóbulo blanco que se encuentra en la médula ósea. Ambos se consideran tipos de cáncer de la sangre.

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Tipos de cáncer de sangre

Existen dos tipos principales de linfoma: el linfoma de Hodgkin y el linfoma no Hodgkin. En el linfoma de Hodgkin, se encuentran células de Reed-Sternberg, que son linfocitos grandes y anormales. La ausencia de estas células caracteriza al linfoma no Hodgkin. 

El mieloma múltiple también se puede dividir en dos tipos: hiperdiploide y no hiperdiploide. El mieloma múltiple hiperdiploide suele ser menos agresivo. En este tipo de cáncer, las células de mieloma tienen una cantidad anormalmente grande de cromosomas. En el mieloma múltiple no hiperdiploide, las células de mieloma tienen una cantidad mínima de cromosomas.

Síntomas de linfoma vs. mieloma

Los signos y síntomas de estos dos tipos de cáncer de sangre pueden variar. 

  • Dolor en los huesos
  • Sed
  • Dificultad para respirar
  • El dolor de espalda
  • Sentimientos de debilidad
  • Necesidad frecuente de orinar
  • Picazón
  • Piernas hinchadas

Consultar con un médico puede revelar algunos signos adicionales de MM, como:

  • Huesos debilitados
  • Niveles bajos de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas
  • Problemas de riñon
  • Deshidratación
  • Infecciones
  • Pérdida de apetito y sensación de saciedad después de comer muy poco.
  • Pérdida de peso inexplicable
  • Ganglios linfáticos inflamados
  • Picazón
  • Fatiga
  • Dolor en el pecho y dificultad para respirar
  • Zona del estómago hinchada
  • Moretones que aparecen con facilidad o sin causa aparente
  • Tos
  • Sudores nocturnos y fiebre.

Si nota alguno de estos signos, su médico podría solicitar un hemograma, un análisis de orina o una bioquímica sanguínea. Estas pruebas pueden ayudar a identificar niveles bajos de plaquetas, glóbulos rojos y blancos, y otras anomalías. 

Su médico también podría solicitar estudios de diagnóstico por imagen, como radiografías, tomografías computarizadas, resonancias magnéticas o ecocardiogramas, para determinar la presencia de un tumor. Una biopsia de médula ósea o de ganglio linfático puede determinar si un tumor es maligno (canceroso).

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Opciones de tratamiento para el mieloma múltiple y el linfoma

El tratamiento tanto para el MM como para el linfoma puede incluir quimioterapia, radioterapia e inmunoterapia. El objetivo es destruir las células cancerosas y preservar la mayor cantidad posible de células y tejidos sanos. 

Los pacientes con linfoma a veces también reciben cirugía y radioterapia. Una cirugía común para el linfoma es el trasplante de médula ósea. Con este tratamiento, la médula ósea cancerosa se reemplaza con células madre sanas de un donante compatible. 

Muchos pacientes con cáncer de sangre también necesitan transfusiones de sangre como parte de su tratamiento. Las transfusiones de sangre pueden ayudar a aumentar el recuento de células sanguíneas cuando el tumor impide que el cuerpo produzca células sanguíneas sanas por sí solo.

Se desarrollan nuevos tratamientos constantemente, y algunos pacientes que no responden bien a la terapia tradicional o tienen cáncer avanzado optan por participar en ensayos clínicos. En el Instituto de Oncología, nuestro programa de ensayos clínicos puede ayudarle a encontrar los ensayos clínicos adecuados para usted.

Con el tratamiento adecuado, el pronóstico para el MM y el linfoma es prometedor, especialmente si el cáncer se detecta a tiempo. Las tasas de supervivencia relativa a 5 años para El mieloma y el linfoma de Hodgkin representan el 62.4% y 89%, respectivamente, y para linfoma no Hodgkin, son 74.2%

Planes de atención adicionales

Además de los tratamientos oncológicos, los pacientes con MM y linfoma pueden necesitar cuidados de apoyo. Esto puede incluir terapia para afrontar el impacto emocional del cáncer y la incertidumbre que conlleva el diagnóstico. Los tratamientos de apoyo también pueden incluir asesoramiento nutricional y otros tipos de apoyo para ayudarle a mantenerse lo más sano posible. En el Instituto de Oncología, ofrecemos una variedad de servicios de apoyo para ayudarle.

Incluso después de finalizar el tratamiento, el seguimiento y la monitorización siguen siendo esenciales. Esta atención es especialmente importante en el caso de los cánceres de la sangre, ya que tener un tipo de cáncer de la sangre puede aumentar el riesgo de desarrollar otro tipo de cáncer más adelante. Su médico, oncólogo y otros especialistas colaborarán con usted para ayudarle a mantener un riesgo bajo y detectar cualquier signo de forma temprana. 

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En el Instituto de Oncología, nuestros oncólogos tratan diversos tipos de cáncer de sangre, incluyendo casos en etapa avanzada. Ofrecemos un plan de tratamiento personalizado, adaptado a sus necesidades, y un entorno de apoyo centrado en su atención. Por favor solicite una cita para comenzar con su tratamiento o para obtener más información sobre cómo podemos ayudarle.

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